OVNIS

Orígenes de los Objetos Voladores No Identificados

El circo de lo paranormal, la pseudocienicia y la fe religiosa…

Como veremos a continuación, los OVNIS y los E.T. no son tan nuevos que digamos, tan sólo se han actualizado en esencia; antes carecían de medios de transporte y hoy los tienen, antes pertenecían al infierno y hoy pertenecen a algún planeta en el espacio (ambos inaccesibles hasta cierto punto para el hombre), pero sus prácticas y costumbres no parecen ser muy novedosas excepto aquella de tener el extraño deseo de querer salvar a nuestro planeta y a nosotros con él. Antes fueron ángeles y demonios, hoy son seres celestiales o diabólicos, pero del espacio exterior.

Las siglas de OVNI claramente denotan lo que las personas ven en el cielo, cuando no es posible saber que cosa es lo que se mira (un porcentaje inferior al 6% de los avistamientos OVNI permanece en estado no identificable). Es aquí donde la mitología acude al llamado de la ignorancia, pues al no saber que es lo que se mira en el cielo, se pueden asumir muchas cosas, entre otras, que se trata de seres que vienen de algún lugar en el universo dentro de una nave espacial. En la materia de razón, tales argumentos no pueden sustentarse sin prueba alguna, y entonces el fanatismo se hace presente, en lo que se conoce como tácticas de convencimiento que los creyentes y ufólogos utilizan. La principal destaca en afirmar que los escépticos no pueden probar que lo que se vio no era un vehículo espacial tripulado por extraterrestres. Este tipo de razonamiento es una falacia que se denomina argumentum ad ignorantiam.

Y es que el hecho de que no haya forma de comprobar que el Señor Barney y la Señora Betty Hill no fueron secuestrados por unos extraterrestres, no apoya en absoluto a su hipótesis de que sí lo fueron (¿por qué unos extraterrestres habrían de causar tanta alharaca en una simple granja en Kansas cuando vienen desde tan lejos?). Otra forma de convencimiento que los ufólogos emplean es decir que los testigos oculares e investigadores como Jaime Maussán, J.J. Benítez, Luís Ramírez Reyes, Sixto Paz, Bob Lazar, etcétera, no son locos o gente que quiera hacerse de fama y fortuna por medio de su fabulosa historia, y que al ser gente confiable, debemos creer que todo lo que nos dicen es realmente cierto, lo que es lo mismo que no hay cuestionarlos por ser “honestos”. A esto se le conoce como falacia de autoridad.

Y pareciera que 1947 es el año en que oficialmente se inicia la historia de la ufología, cuando el piloto estadounidense Kennet Arnold contó a los periódicos que había visto mientras volaba con su avioneta Chehalis, nueve objetos “como los platillos que lanzas sobre el agua”, que volaban en “formación” sobre el monte Rainer; cuando sucede lo del “incidente” Roswell y al mismo tiempo, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos hace pruebas con modelos de sondas espaciales que parecen precisamente eso: platillos voladores.

Y lo cierto es que desde que la ufología fuera “oficialmente” inaugurada por George Adamski, pasando por el libro del Proyecto Azul, el caso Roswell, el Área 51 y las teorías de la conspiración, a casi un siglo de estudios “ufológicos”, ninguna evidencia tangible y real ha sido presentada ni tampoco ha contribuido a que la ufología avance dentro de un campo de pensamiento determinado. Siempre es lo mismo; secuestros provenientes de memorias y falsos recuerdos, naves que chocan y que no se pueden analizar sus restos, experimentos con humanos y animales realizados por seres del espacio exterior, videos de lucecitas en el cielo o en la noche, etcétera, etcétera.

Como una buena patada de ahogado, los ufólogos sostienen que el gobierno de los EE.UU. Y en especial la CIA, se encuentran en una complicada conspiración para ocultar al resto del mundo la evidencia con respecto al tema. Pero las evidencias indican que el gobierno de ese país se preocupa más por ocultarle a su pueblo la clase de crímenes que cometen con su financiamiento con la garantía de que todo es en nombre de la justicia y de la seguridad nacional. De igual forma, los ufólogos apoyan el trabajo de cadenas televisivas como la FOX o la NBC, siendo esta última la que produjo docenas de programas llamados “UFO Proyect” que sirvió de base para editar después el famoso libro del Proyecto Azul y siendo la 20th Century FOX la que se dedicara a transmitir programas estúpidos que afirmaban de la manera más absurda que el hombre nunca viajó a la luna, además de transmitir el famoso video de la autopsia a un ser E.T. (que hace mucho también se demostró como falso).

Si hacemos un recorrido por la historia de los secuestros por entidades no humanas, podremos encontrarnos con los incubos y los sucubos, quienes eran una especie de demonios que seducían a las personas de la Edad Media. Las personas que decían ser secuestradas por tales seres, describen sus “abducciones” con mucha semejanza a las de hoy en día efectuadas por E.T. En los conventos, por ejemplo, las monjas que eran abusadas sexualmente no tenían un modo de acusar a sus violadores, así que y luego para ocultar su “pecado” (porque ellas siempre eran las culpables), inventaban que todo era obra del demonio, de uno en especial (quizás con sotana y bonete) que aparecía en sus habitaciones para seducirlas y violarlas, que no era otro más que el demonio incubo. De igual forma a los hombres les sucedía (con la excepción de que ellos no eran violentados sexualmente), pues de repente podían estar en cualquier lugar, y luego en otro, habiendo lapsos de memoria intermedia en donde afirmaban haber sido seducidos por un demonio, lo que se volvía un buen pretexto para ocultar también sus crímenes, infidelidades y abusos sexuales.

La representación del miedo.

Y es que la apariencia de esos extraterrestres no es gratuita; se la debemos principalmente a la representación más fiel de todos los temores de las culturas de la humanidad. Sin entrar en detalles de esta nueva mitología, pues según creyentes se han identificado hasta seis razas distintas de visitantes espaciales, entre los que se cuentan a los reptilianos, los humanoides, y los grises. La iconografía religiosa puede darnos un origen más fiable con respecto a su forma. Si observamos bien, el extraterrestre llamado “gris”, de cabeza desproporcionada y amplia, con ojos estilo “manga” muy de moda en estos días, sin orejas y semblante más bien inexpresivo, nos daremos cuenta de que miramos a la muerte. Uno de los mayores temores del hombre, la muerte, se representa por medio de un cráneo o esqueleto; lo mismo sucede con el reptil, asociado con Satanás o el Diablo, y de igual forma con los humanoides que son la sustitución de los ángeles celestiales de la religión cristiana.

Que extraña coincidencia que después de la transmisión de la película “The UFO Incident” (con James Earl Jones, la voz de Darth Vader como Barney Hill) realizada para la TV sobre el caso de los Hill (y basada en el libro “The Interrupted Journey”, de John G. Fuller), mucha gente afirmara que había sido raptada. Cuando se estrenó “Encuentros Cercanos del 3er tipo” de Steven Spielberg (con Richard Drayfus), los reportes de gente secuestrada por seres extraterrestres aumentaron, y luego de la publicación del libro “Comunión” de Whitley Strieber, al igual que la película basada en el mismo (con Christopher Walken como protagonista), los extraterrestres que se relataban en los reportes eran similares al hombrecillo con cabeza de pera, ojos grandes y negros, etc. Es decir: la ufología ya tenía un prototipo definido para los seres no terrestres. Nada nos sorprendería que durante la transmisión que duró “The X Files” las abducciones se hayan incrementado (un período, por cierto, largo y lucrativo para la FOX).

La ufomancia es un negocio tan cercano a (y tan rentable como) la religión. La felicidad, el amor, la trascendencia del espíritu más allá de la muerte, el paraíso, un mundo mejor que el nuestro que es una porquería, son las promesas de estos chiflados que no son más que unos parásitos que comen y se dan lujos a costa del bolsillo del creyente, pues bien saben que los creyentes siempre tendrán esa necesidad de creer.