Juan José Benítez y sus ‘best sellers’

Los astronautas de Yavé.

Cuando uno piensa en libros como “Caballo de Troya” y sus secuelas (nueve y una adicional en 2013), consideradas como la obra maestra de este escritor español, aquí en México muchos seguidores lo consideran un maestro e incluso creen que dichos libros son verídicos, uno nunca tiene en mente que esos textos sean propios de un gran negociante y empresario más que de un escritor literario (en ocasiones sus libros se consideran como ciencia ficción por sus algunos de sus seguidores) o de un reportero. Y es que no critico que el señor sea un escritor “prolífico” al hacer y vender libros como pan caliente (es el escritor español con más libros sobre OVNIs), pero es evidente que sus libros son una verdadera pérdida de tiempo y de dinero, no valen la pena el esfuerzo de leerlos y aún menos el de pagar por semejantes fantasías.

Y esto lo menciono porque “Juanjo” no parece definir bien si sus libros son ficción o de documentos verídicos (como reconoce a medias). Juanjo originario de Pamplona, estudió la licenciatura en Ciencias de la Información (equivalente a ciencias de la comunicación y periodismo en México) en la universidad de Navarra. Ha colaborado con periódicos como el Heraldo de Aragón de Zaragoza y la Gaceta del Norte. Y es en la Gaceta del Norte donde en 1972 recibe en redacción un teletipo del fenómeno OVNI, que se refería a un aterrizaje de una supuesta nave extraterrestre en Burgos (en España). Ahí fue donde inició su carrera, la de escritor de mitología ufológica. Aunque siguió siendo un desconocido.

Ahí se dio cuenta del negociado que el tan llamado fenómeno Ovni deja a quienes con él lucran …

Todo es un montaje de envidiosos y frustrados. El problema de esta profesión es que no se perdona el éxito.

En el año de 1974 fue a cubrir una investigación sobre unos contactados peruanos (IPRI), su viaje a Perú le abriría camino para escribir sus dos primeros libros: “¿Existió otra humanidad?” y “Ovnis: S.O.S. a la humanidad”. En ellos relata sus experiencias y entrevistas con los hermanos Paz, lidereando la Misión Rama el gurú de los creyentes ovni y contactados en Perú, Sixto Paz, así como su primer avistamiento de un objeto volador no identificado en el desierto de Chilca.

Es ahí donde afirman tuvieron un avistamiento (supuestamente con seres de Ganímides) del cual Sixto Paz avisó, convocando a algo similar a una conferencia de prensa, entre los miembros que tuvieron el avistamiento, estuvieron también miembros del canal de televisión español Antena 3 y reporteros de la BBC de Londres (según testimonios). Pareciera que Juanjo fue uno de los principales promotores sobre esas locas ideas acerca de que nuestro origen es extraterrestre y de que la onda religiosa de Jesús, Dios, los ángeles y los demonios son cosa del espacio exterior. Un libro que bien ilustra estas afirmaciones aparte del ya mencionado “Caballo de Troya” es “Los Astronautas de Yavé”, en el cual Juanjo miserablemente intenta demostrar sus teorías sobre el origen extraterrestre de Jesús, pero siempre con el miedo de afirmar que el caso de la concepción virginal de María no se trató en realidad de una inseminación artificial, sino de un hecho consumado por el mismo Dios y el espíritu Santo. Ya que de haber afirmado que fue una inseminación la concepción de María, tendríamos entonces que pensar (según su teoría) que el padre de Jesús no es de origen divino, sino de una entidad biológica extraterrestre ¡Wow! ¡Vaya palabreja y vaya blasfemia! Los cristianos van a quedar pasmados si leen sus libros.

¿Y que hay del Caballo de Troya? ¿Es verdad que el Juanjo lo plagió de otros libros?

Es verdad que el autor de Caballo de Troya se fusiló dos obras editadas en España: “Ummo, otro planeta habitado” de Fernando Sesma y “El misterio de Ummo” de Antonio Ribera. De hecho en algunos párrafos no lo disimuló, al copiar fielmente los textos con todo y puntos y comas. Se dice (según informes de los más reconocidos crédulos) que el libro de Urantia fue canalizado por un anónimo equipo de médiums norteamericanos durante más de dos décadas y que su información es complementaria a la Biblia y sus textos apócrifos. Resultaría irrelevante analizar también dicho libro con todo y sus cientos de páginas hablando de un supuesto planeta Urantia de donde vienen todos los ángeles/extraterrestres que participaron en el nacimiento de Jesús, porque de hecho lo escribió Walter Kellog, pariente del súper industrial de los cereales. Y no se piense que hago uso de la falacia ad hominem por mencionarlo, sino porque ni siquiera en materia “ufológica” Kellog destaca como figura con conocimiento de causa.

Pero no sólo esos libros ha plagiado Juan José Benítez, también se ha robado textualmente los escritos de Carlos Salinas y Manuel de la Mora: “Descubrimiento de un busto humano en los ojos de la Virgen de Guadalupe”. Y ahí no había parado el asunto del robo literario, pues “The Urantia Book” sirvió también de base (para “calcar”) cuando escribió “La Rebelión de Lucifer”. Al respecto Juanjo, como todo buen traficante de misterios que se indigne de serlo, no ha reconocido los robos textuales de otros autores (y hasta los suyos, pues también se autocopia), sino que además cuando otros traficantes de misterios (como Sixto Paz) se refieren a este notorio aspecto, lo apoyan diciendo lo mismo que Fernando Lara (enviado por la editorial Planeta como consejero delegado): Se inspiró o transcribió.

Y al respecto (cuando a partir de unos artículos publicados por la revista “Interviú”) Juan José se defendió diciendo: Todo es un montaje de envidiosos y frustrados. El problema de esta profesión es que no se perdona el éxito. Quizá esto le suene conocido a los defensores de Carlos Trejo, y a todos los traficantes de misterios que como antes dije, se dignen de serlo, y reaccionen predeciblemente en esta forma.

Y que dice el libro de “Los Astronautas de Yavé?

Transcribimos aquí algunos párrafos del mencionado libro de Juanjo, queremos enfatizar su calidad como investigador e incluso como narrador de cuentos. También deseamos hacer notoria su habilidad para dirigirse a un público en específico. ¡Salud!

Algo así como una “Declaración de Principios”
Supongo que este momento llega a todo el mundo. Y aunque debo advertir al lector -no por afán de justificarme, sino por el más estricto respeto a la verdad- sobre mi profunda ignorancia, es tiempo ya de definirme y definir lo que ha ido posándose en mi corazón. No soy ajeno al negro fantasma del error. Sé que ahora mismo puede estar planeando sobre estas líneas. Pero, a pesar de ello correré el riesgo.

Esta primera parte, en lo que parece ser la introducción del libro, ya Juanjo se exonera y se disculpa de toda crítica que en él y en su libro pueda caer (no es que se justifique). En nombre de la verdad corre el riesgo (y en nombre del negocio).

A estas alturas, y después de dar varias veces la vuelta al mundo, he reunido suficientes pruebas y testimonios como para saber -con absoluta certeza- que los mal llamados ovnis existen.

Debemos notar aquí que Juanjo bien afirma que tiene pruebas de que los mal llamados ovnis existen (seguro se refiere a la nueva denominación de vehículos extraterrestres tripulados V.E.T.). Desgraciadamente no podemos reclamarle al buen español dichas pruebas, ya que antes declaró que no es ajeno al negro fantasma del error. Prepárense para lo que sigue:

Si después de comprobar que han sido filmados, fotografiados, detectados en los radares civiles y militares, que han sido perseguidos por los “cazas” de los Ejércitos de medio mundo, que han sido observados, en fin, por miles de testigos de todas las categorías profesionales y culturales, si después de todo eso y de haberlos visto y fotografiado personalmente no creyera en la realidad ovni, no sería un prudente investigador, como pretenden algunos… Sería un estúpido de solemnidad.

Por supuesto Juanjo aún no consigue su propio extraterrestre como John Reed el amigo de Jaime Maussán, tampoco ha estado dentro de una nave extraterrestre como Sixto Paz y no ha viajado al espacio exterior como Luís Ramírez Reyes en uno de sus secuestros y entrevistas con los seres del mas allá espacial. Juanjo ha comprobado todo menos que los seres extraterrestres vienen a pasearse (quien sabe con que fines) a nuestro planeta, e incluso a darse el lujo de jugar a las carreritas con naves tan primitivas como las que tenemos en la tierra, a estrellarse en las principales potencias (cosa extraña teniendo una tecnología tan avanzada) y no conocer la tecnología Stealth que en la tierra ya puede ser usada para NO aparecer en un radar.

Y he dicho “naves”. He aquí un segundo pronunciamiento. El análisis de esos cientos de miles de pruebas -las formas y aspecto de los ovnis, sus bruscas aceleraciones y frenazos, su pasmoso desafío a las leyes gravitacionales, el silencio con que se desplazan y las velocidades que desarrollan, inimaginables aún para la tecnología humana- llevan a cualquier mente medianamente lúcida y racional a una única conclusión: nos hallamos ante máquinas. Supermáquinas, quizá…

Que conste, Juanjo apela a las mentes (de hecho cualquier mente) medianamente lúcida y racional para su única conclusión. Dejamos que sean ustedes los lectores quienes juzguen tal declaración:

En mi andadura tras los ovnis he podido investigar más de 200 casos de personas de toda honestidad que afirman haber visto a esos “tripulantes”.

¿Dónde quiero parar? Muy sencillo: en base a esas miles de declaraciones de testigos que afirman decir la verdad[2], los expertos e investigadores con un cierto sentido común -y espero encontrarme todavía en dicho “pelotón”- consideran que dichos “tripulantes” no pueden ser habitantes de la Tierra.

2. A la hora de valorar un testimonio no podemos ignorar que, en Derecho, la declaración de un ciudadano tiene -por sí mismo- el suficiente peso y seriedad como para que los tribunales consideren dichas palabras como “pruebas testificales”. Y yo me pregunto: ¿por qué esas manifestaciones no pueden gozar del mismo carácter testifical cuando el testigo afirma haber visto un ovni?

Suficiente. Con este último párrafo podemos observar el último recurso de un bribón: Apelar a la buena fe de las personas para decir la verdad. Dudo que exista un experto “ufólogo” con un mínimo de sentido común y es obvio que Juanjo ya no se encuentra en esa clasificación, ni siquiera en materia de “Derecho”.

Bibliografía:

  • “Los astronautas de Yavé”, Editorial Planeta.

En Internet:

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